El
LECTOR
-reseña
literaria-

por
Javier Úbeda
Ibáñez
(Zaragoza- ESPAÑA)
Autor:
Bernhard Schlink
Editorial:
Anagrama
Panorama de narrativas
Traducción:
Joan Parra Contreras
Título de
la edición original: Der Vorleser
Diseño de
la colección: Julio Vivas y Estudio A
Ilustración:
Cartel de la película dirigida por Stephen Daldry y distribuida por On
Pictures
Depósito
legal:
B. 281-2009
ISBN:
978-84-339-0849-0
Páginas:
203
Importe:
16,50 euros
SINOPSIS
Michael Berg
tiene quince años y se está recuperando de una hepatitis cuando un día de
regreso a su casa se encuentra mal hasta el punto de vomitar en plena calle y
una mujer lo ayuda. La mujer, que tiene treinta y seis
años, se llama Hanna y es revisora de tranvía. Unas semanas después, el
muchacho, decide ir a su casa a agradecerle lo ocurrido, surgiendo entre ellos
un idilio apasionado, en el que Michael, a petición de Hanna, en cada encuentro
amoroso le leerá libros en voz alta. No obstante, la relación se va debilitando
y un día Hanna desaparecerá sin más. El reencuentro de la pareja se producirá
siete años después cuando Michael, estudiante en esos momentos de Derecho, está
realizando un seminario sobre Auschwitz y, con motivo de ello, asiste a varias
sesiones de un juicio contra cinco guardianas acusadas de haber matado a varias
mujeres en un campo de concentración. Una de las acusadas, para su sorpresa
resultará ser Hanna. Debido a la manera contradictoria en que la acusada se
defiende, Michael llega a la conclusión de que es analfabeta, y que la vergüenza
le impide confesarlo, circunstancia que actuará en su contra recibiendo la
sentencia de cadena perpetua. Por otra parte, al no contarle Michael al juez lo
que ha averiguado, provoca que se generen en él sentimientos de culpa. Para
acallarlos, mientras Hanna está encarcelada, le enviará cintas con grabaciones
de libros, pero solo eso, nunca le escribirá ni la visitará en la cárcel… Cuando
Hanna está a punto de recuperar su libertad y Michael se ha comprometido a ir a
recogerla y ayudarla, justo la noche anterior, se suicida.
Bernhard
Schlink (Bielefeld, 1944). Actualmente es profesor de leyes y juez en Alemania.
Antes de escribir El lector, ya tenía en su haber cuatro novelas
policíacas que habían gozado de buena aceptación por parte del público y de la
crítica, y que habían sido merecedoras de varios premios. Pero será con esta
novela histórica, El lector, editada por primera vez en 1995, cuando este
escritor alcance una fama considerable, ya que esta historia pronto se
convertiría en todo un best-seller en Alemania y en otros países gracias a las
treinta traducciones que se realizaron de ella. Fue también la primera novela
alemana en ocupar un primer puesto en la lista de los libros más vendidos que
publica el New York Times. Además, fue incluida en el currícula
universitaria de los cursos sobre literatura del holocausto. Y ha cosechado
varios premios literarios como el premio Hans Fallada Prize; el premio Welt; el
premio italiano Grinzane Cavour; el premio francés Laure Bataillon, y el premio
Ehrengabe de la Dusseldorf Heinrich Heine Society. Su libro posterior,
publicado en el año 2000, Amores en fuga, una colección de cuentos,
acabaría consolidando la carrera de este escritor y sus grandes dotes como
narrador.
En el año 2008
la novela de El lector sería llevada al cine por Stephen Daldry (director
de películas como Billy Elliot o Las horas), en el guión
trabajarían de manera conjunta el propio autor del libro, Bernhard Schelink y
también David Dare. Y la película sería interpretada por autores tan conocidos
como Kate Winslet, Ralph Fiennes, Bruno Ganz y David Cross. El filme al igual
que la novela en su día también alcanzaría un gran éxito y reconocimiento, de
hecho, sería nominado a cinco premios de la Academia (a mejor director, a mejor
guión…), ganando finalmente Kate Winslet un oscar a la mejor actriz principal
por su interpretación de Hanna Schmitz.
El punto de
vista adoptado para relatarnos la historia es de corte semiautobiográfico (ya
que guarda ciertos paralelismos con la vida del propio autor de esta novela,
Bernhard Schlink). El narrador y personaje principal dentro de la novela Michael
Berg, abogado especializado en Historia del Derecho de Alemania, nos cuenta a
través de la primera persona del presente de indicativo, aunque en realidad la
historia pertenezca al pasado, la relación que mantuvo con su amante Hanna a lo
largo de varios años de su vida y que le marcaron profundamente, y lo hace de
una forma evocadora y nostálgica.
En cuanto al
estilo, podemos decir sin temor a equivocarnos que esta obra está muy bien
escrita, con una prosa ágil, exacta, y con un lenguaje muy preciso y directo, ya
que lo que le interesa, sobre todo, a Bernhard Schlink es que su mensaje sea lo
más claro posible y nos llegue, y al hacerlo nos haga reflexionar sobre un tema
de máxima importancia, el holocausto, y la culpa, la vergüenza y otros
sentimientos ambivalentes que arrastran aún hoy los alemanes sobre su pasado
nazi, de ahí que el argumento, el lenguaje… sean sencillos para asegurarse
siempre de que sea así y la historia cale en todos nosotros.
Esta
conmovedora historia se nos presente estructurada en tres partes bien
diferenciadas en cuanto a su contenido y en cuanto a su estilo. La primera
parte abarca el comienzo, duración y finalización del idilio mantenido entre
Michael y Hanna, y aquí el lenguaje es bello y el tono, para adecuarse al tema,
más bien romántico. La segunda parte da un salto cronológico de siete años y en
ella asistimos al juicio por crímenes de guerra contra Hanna y el resto de las
carceleras, el lenguaje y el estilo, por tanto, se vuelven aquí más sobrios,
asépticos e instrumentales. Y la tercera y última parte es el periodo en el que
Hanna está en la cárcel y él, para acallar su mala conciencia, le graba casetes
de libros y se los manda, y luego asistimos al desenlace final, poco antes de
quedar en libertad Hanna se suicida y deja una nota en la que le pide que le dé
todos sus ahorros a la única sobreviviente del campo de concentración, esta
última parte está llena de sentimientos y reflexiones, por lo que tanto el
lenguaje como el estilo se vuelven otra vez más hondos y emotivos.
Los personajes
están muy bien trazados, son muy complejos y hay grandes dosis de introspección
psicológica en ellos y en su caracterización. El personaje mejor creado es sin
duda Hanna por el que el protagonista siente una especie de amor-odio, seguido
del propio Michael. Y es que a Hanna, por un lado, se la está juzgando por ser
una criminal de guerra, pero, por otro, también es una pobre mujer víctima de
sus circunstancias personales y de un hecho clave y decisivo en la historia: su
analfabetismo. Pero también es cierto que Michael ha estado enamorado de ella, y
por eso se verá inundado por una avalancha de sentimientos contradictorios y
ambivalentes que tendrá que asumir.
La relación
entre ambos personajes (uno perteneciente a la generación de la guerra y otro a
nuestros días) será la excusa perfecta para abordar desde todos los ángulos
posibles un gran tema y a la vez todo un dilema moral: los sentimientos de
culpa, angustia, odio y sobre todo vergüenza que arrastra la generación de la
posguerra, poniendo de manifiesto el trauma que para las generaciones
posteriores supuso y aún supone el holocausto. Michael Berg forma parte de esta
generación avergonzada de ser descendientes directos de tantos que, de una forma
u otra, colaboraron con el genocidio o, simplemente, lo permitieron o no
hicieron nada. En El lector esto no es un detalle más, sino que cobra
máxima importancia y sobre el que gira toda la historia y sobre el se
construyen todos y cada uno de los personajes, con el fin de poner sobre el
tapete una serie de cuestiones y preguntas de no fácil respuesta aún hoy en día
como la culpa individual, la colectiva o el perdón.
Javier Úbeda Ibáñez
nació en un pueblecito de la provincia de Teruel (España) y reside en Zaragoza
(España). Es escritor y ha publicado numerosos artículos de opinión tanto en
prensa digital como escrita. Sus
reseñas literarias, relatos, cuentos y poemas han
aparecido en
revistas literarias españolas e iberoamericanas.