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viaje a la
Alcarria: La
aldea espaÑola de posguerra, De camilo José Cela
por
el Dr.
antoine
KADZUE
-cuarta parte-
También, el autor quiere insistir
sobre la pobreza de la gente de los pueblos atrasados poniendo de manifiesto su carácter
errabundo:
- Un mendigo “va rodeado de dos docenas de
muchachos” (id.: 106)
- “ A la puerta de las casas, el viajero ve, como
la tarde anterior el
mismo grupo de hombres y de mujeres, la misma
turbulenta nube de
niños” (id. 109)
- “ Una bandada de mozas y de
chiquillos rodea a los viajeros …’’
(id.: 133).
Lo que es común a toda la gente que el viajero encuentra en la Alcarria es la
curiosidad “bestial”, la cautela ante el forastero. Y ¿Qué decir del pasado de Alcarria?
II.2. La Alcarria y el pasado
II.2.1.
El pasado reciente: la guerra civil.
Se nota a lo largo
del viaje a la Alcarria que la región ha sufrido la guerra de 1936-1939. El mismo
autor introduce muy pronto el tema de la guerra en la obra en su conversación con el niño
que le acompaña a la salida de Guadalajara, a principios del libro :
“ Cuando le hablan de un primo suyo bizco, que
vive en Málaga y que se llama Jenaro, el niño va ya muerto de risa. Después le cuenta cosas
de la guerra, y el niño escucha atento, emocionado, con los ojos muy abiertos”.
(Cela, 1948: 39).
Luego, son los mismos alcararreños los que evocan las huellas de la guerra. Se habla de
antes y después de la guerra.“las gentes de Brihuega hablan de antes y después de la aviación como
los cristianos hablan de antes y después del diluvio”.( id. : 54).
De verdad, la contienda civil ha
sido para la Alcarria un diluvio”. Parece que todo andaba bien antes y ella es la que le ha
quitado todo a la región :
“ - parece hermoso el pueblo
- No es malo. Cuando había que
verlo, era antes de la aviación…
- Aquí fue donde empazaron a
correr los italianos,
¿ no sabe usted
? (id.: 54)
Durante la guerra,
desapareció el púlpito de la parroquia del Salvador y después de la guerra costó mucho
trabajo encontrarlo. Por
otra parte, como ya lo notamos, se encuentran sobre todo a los niños, a las mujeres y a los
viejos en los pueblos. Se nota la ausencia de los jóvenes. No es imposible que muchos se
fueron a la guerra y no hayan vuelto. Al terminar la guerra, hubo un défícit demográfico
considerable en España. Daniel Sueiro y Bernardo Diaz afirman :
“ Desde el punto de vista
demográfico, España había sufrido una amputación en su crecimiento debida a las secuelas de
la guerra:
Las estadísticas que vienen a continuación
revelan una disminución de unos 1 300 000 habitantes de la población tras la contienda :
Muertes violentas : 266 319. Disminución nacimentos: 557 182; Incrementos de funciones :568
075; Exilio continuado :190 000; Défícit demográfico :.1 314 257”.
El campo, probablemente padeció
aún más las consecuencias de este déficit, ya que, luego, la ciudad seguía recibiendo la
gente de todas partes y era difícil ver a alguien que fuese de la ciudad al pueblo para
instalarse.
II.2.2. Los
rasgos del pasado
En la Alcarria Cela no ha
señalado sólo las huellas de este pasado reciente que refleja la guerra civil, los pueblos
alcarreños recelan muchos vestigios de la España de los tiempos remotos. Se hablan de
castillos, de palacio de duque, de conventos: .“ Enfrente de Zorita, al otro lado del
río, se ven los restos de la ciudad visigoda de Recópelis” … (pág. 119). Esta alusión es
una referencia a la España de la edad antigua, precisamente el reino de los Visigodos,
pueblos bárbaros que invadieron a España después de los Romanos y que la ocuparon hasta la
llegada de los musulmanes en 711. Los pueblos son medievales, también lo son los nombres de
las calles.
“A la mañana siguiente, cuando el viajero se asomó
a la plaza de la Hora, y entró de verdad y para su uso en Pastrana, la primera sensación que
tuvo fue la de encontrarse en una ciudad medieval, en una gran ciudad medieval”.
(Cela, 1948.: 151).
También se nota que
hasta los manjares son antiguos. El viajero en una fonda tiene el estómago “lleno de
nobles y antiguos manjares, debocales históricos y vetustos como campos de batalla” (id.:
117).
la historia también
se revela en las conversaciones. Se hacen varias alusiones al pasado, más o menos remoto. En
una conversación, Julio Vacas situando un acontecimiento al viajero dice : “Fue cuando
eligieron a don Nicelo Alcalá Zamora”.(id.:
58)
En la escuela de
Casasana, del interrogatorio que la maestra hace a la alumna se destaca un trozo importante
de la historia de España : el reinado de Isabel la católica y el descubrimiento de América (id.:
127). Se hablan de los moros, de los judíos. En su sueño, el Guardia Pérez evoca el
virreinato de Perú. “ – Pues fue la fortuna del Virrey de Perú. Usted ha oido hablar del
virrey del Perú ?” (id.: 80).
Esta evocación del imperio
colonial español, es luego completado por los mapas que cuelgan en la Escuela de Casasana.
“ y en un mapa de España, en colores, uno de esos
mapas que abajo, en unos recuadritos, ponen las islas Canarias, el protectorado de
Marruecos, y las colonias de Río de Oro y de Golfo de Guinea”...
(id.: 127)
se resumen aquí las posesiones
españolas de África. Es lo que queda del extenso imperio colonial que le legó Carlos V a su
muerte, y que ha ido reduciéndose. El año 1898 ha sido la amputación a España de sus últimas
colonias americanas. El español, envuelto al pasado sigue recordando este potentoso dominio.
Es esta evocación el reloj del lector tiermundista.
II.2.3. El adandono, la ruina del campo
Lo triste del viaje
de Cela reside en la observación de la ruina de todos los signos del pasado español. La
Alcarria acusa un desmoronamiento en todos los dominios. Los castillos, los conventos de los
que habla el viajero son edificios que van destruyéndose, abandonados a sí mismos como se
nota en estos fragmentos donde Cela describe algunos de esos sitios históricos.
“ Por
Corcoles, el grupillo pasa en los muros cubiertos por la yedra, de un convento en ruinas,
rodeados de almos y nogueras. En el claustro abandonado pacen dos docenas de ovejas negras.
Cuatro o seis cabras por los muros deshechos, aun milagrosamente en pie “ (id.: 124)“
El palacio da peña verlo. La fachada aun se
conserva, más o menos, pero por dentro esta hecho ruina”.
(id.: 151)
Notamos en los pasajes que
venimos mencionando que la palabra ruina viene siempre. El término se reitera en otras
tantas descripciones, pues la ruina no es sólo la de las cosas, es también humana. Los
hombres en la Alcarria siguen el transcurso de lo que les rodea, y como ellos se desmoronan.
“A mis años, ya no se sirve para nada,,
ya no valemos más que para mirar por la olla. Yo soy ya una ruina… El viajero piensa que a
su amigo el viejo le pasa como a Brihuega – que antes, ¡había que verla! – y como a todo el
mundo y a todas las cosas. (pág. 55)
Hasta los animales, no
escapan a la ruina :“ El burro es también viejo con el pelo gris, los ojos tristes y
meditabundos”. (2).
Económicamente hablando, todo el
sistema de producción esta inerto. En la estación de ferrocarriles, el espectáculo que
ofrecen las máquinas es más bien triste “ Se ven máquinas fuera de uso, viejas
locomotoras ya jubiladas … (id.: 29).
También se nota que la fábrica de Brihuega que producía paños, ahora esta
abandonada :
“ La fábrica no fabrica nada. En otro tiempo, según el viajero cree haber entendido,
fabricaba paños. En una nave grande, vacía, duerme una limusina cubierta de polvo y
telerañas (id.: 63).Y ¿ Qué decir al fin
y al cabo del alcarreño en cuanto a su pasado?
II.2.4. El
alcarreño y el pasado.
Los habitantes de la Alcarria
adoptan una u otra de las dos actitudes que vienen a continuación. Los hay que se refugían
en las ilusiones, en lo que fueron o debían ser. Don Estanislao lucha en un arca de
ilusiones. Los hay que luchan para reconstituir el pasado, para mantener sus vestigios a
pesar de la ruina inexorable, como el cura de la parroquia del Salvador que se empeña tanto
en restituir el púlpito a la iglesia.
Un día me
fui con un vecino que tiene una camioneta, me planté en la puerta del museo y les dije :
Venga ese púlpito, que es mío. Lo cargué en la camioneta y ahí lo tiene usted”.
(id.:75).
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