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DESCARGA MATINAL A LO CUBANO
(Cuento
Primer
Premio
Artesanías Literarias 2007)
por
María Eugenia Caseiro

Graciano hablaba sin parar:
―Caramba,
Pedro, esto no es vida, no me negarás que en nuestro tiempo las cosas
eran diferentes. ¡Chico!, no me mires con esa cara de yo no fui, que tú
sabes bien como son las cosas. Mira la chiflada de mi nieta, se pasa la
vida contando las calorías que le entran y le salen del cuerpo como si
fueran cuenta bancaria en donde es mejor perder el peso que ganarlo. ¿Y
qué me dices de Juanito?, con tanto estruendo, bum bum y reguetón,
que cualquier día hay que internarlo en el manicomio, o por lo menos,
recogerlo del suelo con pinzas, con el esqueleto hecho leña y los ojos
en blanco.
―Yo
te digo una cosa, Pedro, yo con todo lo viejo que estoy no me cambio por
ninguno de éstos. En mis tiempos (me acuerdo y todavía se me pone la
carne de gallina), cuando un hombre bailaba con una mujer, bailaba con
una mujer, y no había nada de brincos y saltos que le despetroncaran
a uno los mondongos, chico. Hay que verlos como se ñanguetean
todos que parece que tienen el mal de sambito. Y eso son los
buenos, los tranquilitos, porque hay otros que, como le dicen aquí, le
meten al perico;
ya tú sabes, le dan a la droga en la misma costura… y ahí si
que se le complica la existencia a la familia, viejo.
―Yo
no sé que va a ser del mundo si las cosas siguen por este camino, Pedro.
¿Tú no has visto que cada día hay más delincuencia? Oye, chico, si no
hay más que ver los tatuajes esos que ya no les cabe uno más en el
cuerpo, y todavía no han aprendido ni a limpiarse el fondillo, chico. Y
por si fuera poco, todos llenos de areticos y de gangarrias; se los
enganchan en donde quiera, en el ombligo y hasta en la lengua. Yo no sé
cómo pueden comer, mi hermano, con esos perdigones en la lengua. ¡Ah! y
las chiquillas no se quedan atrás; las hay que entran en todo, ¿oíste?
Yo en esa si que no transo, ¡qué va! Si alguno de mis nietos se me
aparece con un tatuaje…, mira, chico, déjame no decirte un disparate,
porque lo que me viene a la mente es cogerlo por el pescuezo y
estrangularlo.
―¿Qué
te parece, mi hermano?, ¡hum! La culpa la tiene el puñetero tiempo; hoy
día no hay tiempo para nada, no hay tiempo ni pa’ cagar con gusto, como
dice Bartolo. Si hasta pienso que el platanar se le ha quedado vacío. Ya
con eso te lo digo todo. ¿Cómo rayo va a haber tiempo para educar a los
hijos?... Entonces tú ves que los padres se despetroncan y largan la
tira del pellejo trabajando para eso mismo, para que los muchachos
tengan un futuro. Claro, porque sin el billete, que dicho sea de paso,
cada día está más perdido, no hay nada, compadre, nada, ¿me oíste, cara
de momia? Naaada con mayúscula, y ná’ en buen cubano. Como te decía,
silencioso, la familia se va a pique, ¿y la juventud?, pa’ casa’el
carajo.
―Yo
la paso como puedo, no me meto con nadie pero tampoco dejo que me
sopapeen, le tiro un cabo a la hija y luego me pongo a ver mi televisión,
fumándome mi tabaquito y tomándome mi cafecito. ¡Ah!, eso sí, me como
mis pastelitos de guayaba, y de vez en cuando me tomo mi cervecita, y
también me echo mi trozo de carne de puerco, porque con eso no le hago
daño a nadie, ¿lo oíste?... Que se vaya al diablo el colesterol, porque
mi hija no tiene tiempo para nada entre tanto puñetero trabajo; ni de ir
conmigo al doctor. ¡Jaaaa!, de eso la libro yo. No es por nada, viejo,
pero así, no le digo lo que no me conviene. ¿Qué te parece, silencioso?
Uno tiene que tener su truquito porque si no, ya tú sabes. Su mentirita
boba de vez en cuando no cae mal -se persigna- porque, ¡la pobre!, no,
no, no, si uno le fuera a contar todas las miserias de uno a los hijos,
tú lo sabes mejor que nadie, Pedro, ¡qué va, viejo! Ella la pobre se la
pasa largando el soyate
en la factoría de mierda esa que… ¡Ńooo!, tengo unas ganas que… mira,
mejor ni lo digo. Es que a uno le da roña que los hijos pasen tanto
trabajo, y total, para nada; la cosa es joderse la semana entera en la
puñetera factoría y luego el domingo a trabajar como una mula en la casa
y a servirle de criada a toda la partida de come catibía
esa que se le juntan a pegar la gorra y le dan a la lengua
como trastornados.
―Chico,
yo te voy a decir una cosa: a mí, que me quiten lo bailao. Yo sí que
aproveché mi juventud y tenía las mujeres como me daba la gana. Bueno,
después llegó la madre de ésta, y ya tú sabes, me metió en cintura. No
te digo que no me di mis buenas escapadas pero, con la vieja ya era más
corto el brinco. Luego la cosa en el terruño se puso mala y hubo que
salir echando. Por cierto, Pedro, que mirándolo bien los muchachos no
hacen nada malo con eso del bum bum y la brincadera, ¿sabes?, ni
tampoco con lo de las calorías. Mira, viejo…
―¡Abueloooo!
―Ay,
chico, me asustaste….
―Tú
no pierdes la costumbre de hablar solo. Apúrate, que ya va a pasar el
camión de la basura y no sacaste el tanque. Luego mami protesta. Yo me
voy volando que voy a llegar tarde al colegio - dice alejándose Juanito
ya con los audífonos puestos.
―Bueno,
Pedro, tú sabes como es eso, la juventud manda. Oye Pedro, chico, yo te
digo a ti una cosa, si yo tengo que pasarme esta juventud que se está
viviendo ahora, mira chico, hago lo mismo que tú -se persigna de nuevo-,
¿oíste? Bueno tú si que estás jodío, viejo, pero chico, esa es la vida,
no me lo tomes a mal y perdona, compadre, pero es la pura verdad, tú
sabes cual es el dicho: al que le tocó, le tocó. Yo paso, hermano. A mí
todavía me andan buscando, y Dios quiera que se demoren en encontrarme.
¿Quién te va a hacer cuento a ti que ya te cogió la de palo?
Graciano se persignó una vez más, guardó el retrato de Pedro en la
cajita y salió del cuarto hablando solo.
Despetroncarse. prnl. fam. Cuba. Huir de prisa.
Desbaratarse, desarmarse…
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María Eugenia Caseiro: La
Habana, Cuba. Reside en Estados Unidos. Escritora.
Poeta. Integra la Muestra Permanente de Poesía Siglo XXI
de la Asociación Prometeo de Poesía. Miembro del INPL
(Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano) e
IFLAC (Foro Internacional para una Cultura y una
Literatura por la Paz). Posee varios premios literarios.
Sus textos han sido traducidos al euskera, al japonés y
al árabe. |
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