|
POESÍA Sección dedicada a poemas y poetas Poemas vicios, de Juan Carlos Vázquez
Desenterrar el vacío, lanzarse, sentirse tan
cerca y jamás tocar fondo
en ceremonia hicimos.
porque vivo saltando. descomponiendo los años para obtener movimiento y una fractura
recorrió mi cráneo cuando sacaba Con miedo, de Mircea M. POPRumania, 1948. Estudios universitarios en Cluj.Ha publicado tres libros de poesía.
Con miedo digo tu nombrepara que nadie no lo conozca si llueve no lo nombro para que no se moje húmedo cuando neva no lo nombro para que no tenga se congele cuando es hace mucho calor no lo nombro para que no derrita con miedo digo tu nombre, silenciosamente en mi interior para que no prenda fuego con las ardientes llamas (de mi corazón) FERNANDO CUYA (Lima-Perú, 1980): Egresado de Literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima-Perú. Integrante del Taller de Poesía de dicha universidad, sus poemas y estudios literarios se han publicado en revistas literarias de Perú y de América. Actualmente ejerce la docencia preuniversitaria en varias academias y colegios de Lima-Perú.
AMOR AL FÚTBOL,
de Fernando Cuya bandung, por Gelu Vlasin Gelu Vlasin, Rumania,1966. Estudios universitarios en Bucarest y París. Ha publicado 4 libros de poesía. En 1999 publica primer libro de poemas Tratado a psiquiatría, con honores del premio de la Asociación de Escritores de Bucarest al mejor debutante. En el 2000 recibió premio de la Unión de Escritores de Rumania bandung
la muerte viene / como una -poesía cacofónica del poeta español de la edad media Francisco de Quevedo- Cacofonía
Con testa gacha toda charla escucho, Enunciación de vida, por el poeta nicaraguense Ritomar Guillén (Estudiante de Filología y Comunicación -UNAN)
Por mucho que tratemos de alargar la ruta, el tránsito de una etapa otra, lentamente, entre comas, irá avanzando.
Por mucho que demos énfasis “entre comillas” a un momento más que a otro- ese que no quisimos haberlo escrito o explicado:
Iremos avanzando.
Aunque en el recorrido caminemos buscando un pretexto para retrasar – lo que ya es evidente: curso en decadencia, enunciado casi acabado, de expresión y sentido lógico; iremos avanzando…
Por mucho que nos esforcemos llegará un un punto final a nuestro recorrido. Salomón Valderrama Cruz, poeta peruano
Mi vida está colgando de un punto que no se define ni filosofía ni matemática, ni historia ni literatura, ni física ni química, ni nada o todo lo mismo. Sólo palabras que encierran acuerdos, sentimientos, estados de estar en alguna parte para no ser el asunto de una palabra acordada en concilio, en reunión de estandartes del mundo que define un espacio, instante del tiempo, que según Marcel Proust, para que no sea olvidado o alejado del nombre: siempre debería de estar como En busca del tiempo perdido para un rostro propio o nativo. No por el tiempo real o vivido si no por el tiempo irreal o experiencia del sueño, a imagen en contexto, un cuadro de un cuadro de René Magritte o una azotada eficacia ya pilar en la oscuridad; pirámide de noches sobre dientes más blancos que balcones escondidos en una métrica de loco o revolucionario pintor, para los ojos que volviendo se voltean, los cuadros de Giorgio de Chirico abrazando a Salvador Dalí. ¡Oh no!, ojalá me equivoque y todo sea, sinceramente, una operación a mi apéndice tan embarazado como hembra que espera la camada de un poliarte definido inconcluso y para siempre renovado y nuevo: en otra Sagrada Familia. Siempre pintando (embarrando), fumando y bebiendo o pensando a Jorge Luis Borges, en hacer al olor atrún de James Joyce:
En un día del hombre están los días Dios prefijó los días y agonías
hasta aquel otro en que el ubicuo río
Entre el alba y la noche está la historia
Cartago aniquilada,
Infierno y Gloria.
Poemas para morir en soledad, por Fabiola Estradiol Lullier.
Ha transcurrido mi infancia, sabes, como la de cualquier menor; con risas porque sí, y brincar al ver el agua estancada sobre el piso, sólo porque otros lo hacen. La adolescencia contusa me ha enfrentado a la humillación por el género a fin de memorizar todas las variables conocidas, me guste o no, respecto al sexo; además de experimentar el ejercicio abusivo, y hasta metódico, de los adultos con el objeto de satisfacer algún interés suyo. Como persona adulta he asimilado y resguardado una poquita de experiencia con los días vividos; y mi única riqueza de valor proviene del lenguaje el cual me permite definir mis pasos a través del abandono, y el desencanto. Mi nombre es una etiqueta adherida a la orfandad y a la poca fe en los seres humanos. Ando por cualquier lugar porque no pertenezco a ninguno; soy un objeto sin espacio porque no hay uno para mí en el universo. Tal vez por alguna calle ya me hayas visto, podría ser. Quizá existan otras personas como yo; no sé. Pero si es tu caso en algo similar, las líneas de estas hojas son para compartirlas juntos. Sólo tú y yo. Y si no hay un punto de identidad entre ambos, decide mi suerte porque, en este momento, estoy entre tus manos. Fabiola. Como una costumbre Con esta sensación de ahogo, como nacer extinta, con una congoja perpetua, una culpa de ignorada razón.
Aún antes de salir del vientre decididos estaban los días por venir. Hija ni de dios ni Belcebú, sin nombre, sólo soy así; como esas perritas arrojadas en cualquier calle.
Vago con mi oficio de Sin sentido desde el primer aliento. Cada recuerdo lo he recorrido de un lado a otro para conocerme la astilla de cuál árbol.
Soy quién, deseo saber.
Me miro los pies a la espera de la iniciativa sobre cuál camino tomar; pero, puedo pasar aquí no sé cuánto tiempo, de cualquier modo, éste no es ningún lugar y allá no es más que donde estoy. Con gracia digo, Me voy a morir, no de edad ni a causa del aislamiento. Voy a morir de la pena de vivir la condena de la vida. Por no reconocerme en alguien. Por no hablar la misma lengua. Por la amistad de ninguno.
Terminar a una hora precisa por la pura simpleza de vivir. |